Empieza el jardín
Cada jardín tiene un primer brote.
Este blog también.
El alma del jardinero nació como una serie de textos íntimos, casi susurrados, escritos al ritmo lento de quien trabaja con la tierra y se deja transformar por ella.
Publicar este primer texto es una forma de abrir la tranquera. De invitar a pasar.
Bienvenidos.
Aquí se riega con palabras.
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